Lourdes, mi sobrina, tiene diez años. Esta
mañana me ha dicho que su amiga Julia aún no sabe el secreto de los Reyes
Magos, y que aunque ella sí lo sabe, no se lo piensa decir porque se pondría
muy triste. “Seguramente empezaría a llorar”, me ha dicho después de suspirar.
“Haces muy bien en no decírselo si piensas que le vas a hacer daño”, le he respondido yo. Y así es como he imaginado un diciembre donde Julia seguirá haciendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos, mientras Lourdes, ya con el secreto desvelado, guardará silencio para no desilusionar a su amiga.
“Haces muy bien en no decírselo si piensas que le vas a hacer daño”, le he respondido yo. Y así es como he imaginado un diciembre donde Julia seguirá haciendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos, mientras Lourdes, ya con el secreto desvelado, guardará silencio para no desilusionar a su amiga.
Mi querida sobrina:
El respeto a las personas, sobre todo si son tus amigos, es uno de los mejores consejos que puedo darte. Y aunque el futuro os separe —espero que no—, ella siempre recordará que tú respetaste su inocencia. Ya vendrá la realidad con sus traiciones y sus decepciones; sin embargo, si en tu hoja de vida pones la palabra respeto en las primeras líneas, la conciencia (también llamada Pepito Grillo) estará tranquila y te dejará dormir por las noches.
Tu bondad me ha calado hondo. Estoy muy orgullosa de ti.
Te quiero.
El respeto a las personas, sobre todo si son tus amigos, es uno de los mejores consejos que puedo darte. Y aunque el futuro os separe —espero que no—, ella siempre recordará que tú respetaste su inocencia. Ya vendrá la realidad con sus traiciones y sus decepciones; sin embargo, si en tu hoja de vida pones la palabra respeto en las primeras líneas, la conciencia (también llamada Pepito Grillo) estará tranquila y te dejará dormir por las noches.
Tu bondad me ha calado hondo. Estoy muy orgullosa de ti.
Te quiero.
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